En busca de sentido

Flower in the dirt
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Hoy, Día del libro, es costumbre en algunos lugares regalar libros (y también rosas. Supongo que ahí el personal de marketing de las floristerías estuvo atento). Inventarse un “Día del libro” es, como cualquier otro día dedicado, un poco absurdo, pero es una buena excusa para recordar, y probablemente para calmar conciencias. Yo hoy no os pido que compréis un libro. Os pido que leáis un libro.

Cuando tienes que recomendar un libro para alguien, normalmente tratas de conocer bien los gustos de esa persona, para elegir un libro que le pueda interesar.
Pero escoger un libro para todo el mundo,es complicado. Sin embargo, yo lo tengo claro: si tuviese que elegir un libro de obligada lectura para todo el mundo,  sería este pequeño texto de Viktor Frankl. Ni el Quijote, que todos los “cultos” califican como la mejor novela de la historia (y no lo pongo en duda), ni Cien Años de Soledad, mi libro favorito.  El hombre en busca de sentido no te hará disfrutar. Pero puede que te cambie la vida. Hace una semana, en el curso que impartimos en el COP-CV, no pude resistirme a hacer mención a este libro y recomendar su lectura. Porque aunque estuve hablando de la naturaleza del dolor físico, al preparar la clase el libro de Frankl vino a mi mente en más de una ocasión.

El hombre en busca de sentido es un pequeño manuscrito (no mucho más de sesenta páginas, si prescindes de las recomendaciones clínicas), y en él Frankl nos da, partiendo de su propia experiencia como prisionero en un campo de exterminio nazi, ejemplos de la grandeza y la miseria humanas, de cómo somos y cómo podemos llegar a ser.  De cómo de una experiencia inimaginablemente dura puede extraerse algo bueno. Todo ello contado con sencillez, y sin recurrir a las palabras vacías que tanto coach, gurú o cuentista vendedor de libros de autoayuda emplea desde hace años. A partir de su experiencia, Frankl desarrolló lo que vino a llamar Logoterapia. Yo no estoy demasiado próximo a sus planteamientos, pero eso no le quita un ápice de valor a su texto.

El libro en papel puede encontrarse en cualquier librería y por supuesto en Amazon, por muy pocos euros. Por si fuera poco, resulta que el libro en formato pdf puedes descargarlo GRATIS en este enlace.  Y si no puedes leer, una persona en Youtube se ha tomado el trabajo de realizar una lectura completa en voz alta del libro. No tienes excusa.

 

Fisiología del dolor

Dibujo de una neurona por Ramón y Cajal
Dibujo de una neurona por Ramón y Cajal

Este texto de la Dra. Marta Ferrándiz Mach, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Barcelona,  es una introducción a la fisiología del dolor. Es un texto interesante para entender los mecanismos neuroquímicos que subyacen a la experiencia de dolor.

El documento original está disponible en el sitio web de la Societat Catalana d’Anestesiologia, Reanimació i Terapèutica del Dolor, y puede descargarse desde aquí: FISIOPATOLOGIA DEL DOLOR Marta Ferrandiz

Santi

Ayer perdimos a una de las mejores personas que he conocido. Un amigo, un compañero, un luchador que se enfrentó a algunas de las pruebas más difíciles que la vida te puede poner. Alguien cuya sonrisa nos ayudó a muchos a seguir adelante en momentos difíciles. Su inmenso corazón, sin embargo, decidió pararse. Y el mundo de repente se ha convertido en un lugar más frío y oscuro.

Hay muertes que caen como una bomba en el corazón. Por inesperadas, por incomprensibles y, sobre todo, por injustas.

Lo que hemos perdido supone un océano.

“What I lost was an ocean
Now I’m drifting through without you
In this sad barcarolle”. D. Gilmour

 
Pd. Sé que Santi no me perdonará  una canción tan “light” en su memoria. Un rockero como él no consentiría nada más suave que una balada de Rammstein.

 

 

 

De héroes y villanos

Anoche, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas viendo las imágenes del atentado terrorista en París, me preguntaba lo mismo que muchos. ¿Qué sentido tiene cometer un atentado suicida? ¿Cómo es capaz alguien de hacer semejante acto de maldad? ¿Son personas “normales”, o están locos?

Sin embargo, hoy, tras unas cuantas horas de insomnio, y otras tantas de descanso, veo las cosas de forma algo distinta.

En primer lugar, ¿qué es, al fin y al cabo, un terrorista suicida? Si lo miramos con algo de perspectiva, no es más que un arma. Tal vez no tan tecnológica como un dron o una bomba guiada por láser, pero es un método efectivo para un atacante con pocos recursos. A día de hoy, ninguna máquina militar es tan precisa e inteligente como lo es un ser humano. Además, no debemos subestimar el efecto psicológico que provoca.

Por tanto, si vemos al terrorista como arma, deberíamos preguntarnos quién las maneja. Cuando un ejército lanza un misil contra la población civil , como está ocurriendo en estos momentos en lugares como Siria, no nos preguntamos qué motivos tiene el cohete. Ni siquiera nos planteamos qué siente el soldado que pulsa el botón de lanzamiento. Sabemos que actúa cumpliendo órdenes, y con eso justificamos su acto.
El responsable último del lanzamiento de un misil es el gobernante que dirige el país agresor. Así, Rusia está bombardeando Siria porque tiene intereses estratégicos y económicos. Estados Unidos y sus aliados, por la misma razón. El actual dictador de Siria bombardea porque no quiere perder el poder, y sus opositores, porque quieren arrebatárselo.
Ningún dirigente de ninguno de los grupos en conflicto tiene entre sus objetivos imponer la democracia o defender a la población. Todos tienen sus propios intereses económicos y políticos. Los civiles no somos la prioridad. Nunca lo fuimos. Nunca lo seremos.

Pero esto no responde las otras dos preguntas. Esas personas, esos muchachos, ¿Son malvados? ¿Están locos?
En realidad, los terroristas suicidas nos parecen locos porque nos atacan a nosotros. En las películas de guerra, en las de ciencia ficción, en las de fantasía, incluso en las noticias, a menudo el protagonista es un miembro de la resistencia.
Un pequeño núcleo de valientes trata de luchar contra un enemigo malvado y poderoso. Y qué mayor acto de valor que sacrificar la propia vida por el bien del pueblo oprimido. Aquí les llamamos héroes. Allí también.

Nuestra cultura popular está fuertemente influida por la figura del héroe. Todo nos lleva a desear que en el mundo haya líderes y héroes.

Sin embargo, el mundo real no es tan épico. Los líderes suelen ser personas ególatras y sin sentimientos dispuestos a sacrificar a cualquiera para conseguir sus objetivos, mantener sus privilegios, y demostrar que tienen razón.
Los héroes acostumbran a ser jóvenes estúpidos con más músculo que cerebro, que prefieren actuar a pensar. Y no hay mejor lugar para evitar la necesidad  de pensar por uno mismo que en las filas de una organización (ya sea un ejército, ya sea un grupo de resistencia) que le va a decir en todo momento qué hacer, y le va a ofrecer una explicación poética e ingenua de sus actos, por muy terribles que estos sean. Dios, Patria, Democracia… es muy fácil aludir a algo intangible e importante para manipular a alguien con poco pensamiento crítico.
¿Recuerdas la película First Blood (En España, Acorralado)? El protagonista, John Rambo, es un súper soldado de operaciones especiales que ha vuelto del frente. En el campo de batalla es alguien temido y respetado, alguien poderoso. Pero en la vida real, ¿para qué sirven sus cualidades? Es un asesino profesional, alguien que matará a quien le digan que mate, sin dudas, sin preguntas. ¿Querrías a un tipo así en tu barrio?

Al final, todos, agresores y agredidos, somos fichas de un juego macabro que se juega en despachos. Un juego complicado que probablemente nuestros políticos también se ven obligados a jugar. No voy a tachar a todos ellos de psicópatas. Algunos solo son personas egoístas y ambiciosas que, en un momento determinado, no tienen más remedio que seguir las reglas del juego. Posiblemente el sistema se alimenta a sí mismo, y está en nuestra naturaleza manipularnos los unos a los otros. Si ahora Francia no decidiese “contraatacar”, sus propios ciudadanos se lo exigirían. Y,  como dijo Gandhi, “ojo por ojo y todos terminaremos ciegos”.

En el día de hoy, como en todos los demás días, puedes elegir estar del lado de los que sufren el daño, o del lado de los que lo provocan. Pero que no te engañen. Esto no es una guerra entre occidentales contra musulmanes, esto es una guerra entre psicópatas con corbata y psicópatas con chilaba, y nosotros solo somos carne para sus máquinas de matar. Carne para hacer las balas, carne para dispararlas, y carne para recibirlas. Y, sobre todo, carne para pagarlas.

Hablen árabe o francés, hoy tenemos que estar con los inocentes, con los que sufren.

Dicen que todos somos culpables. Yo digo que todos somos víctimas.

Podcast sobre placebo

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Perkins Tractors en el Museo de la Ciencia de London, Reino Unido.

El podcast La Buhardilla 2.0,  que conjuga ciencia y humor, dedicó su programa 136 a hablar del efecto placebo. Es un repaso muy sencillo y bastante superficial, pero puede servir para acercar conceptos a personas  que no están familiarizadas con este apasionante fenómeno, capaz de ofrecer explicación a muchos argumentos pseudocientíficos.

El efecto placebo nos demuestra cómo las creencias pueden tener un efecto palpable no solo sobre nuestra conducta, sino sobre nuestro propio organismo.

Desafortunadamente, mucha gente no es capaz de admirar la simplicidad y el enorme poder  de nuestros recursos internos sin atribuirlos a un producto mágico, a un poder sobrenatural, o a cualquier otra explicación esotérica e indemostrable.

Ya decía Krahe hace muchos años: “prefiero caminar con una duda que con un mal axioma”.

Disfruta del audio:

Aniversário

Feliz cumpleaños, yo.

 

Aniversário (Fernando Pessoa)

No TEMPO em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu era feliz e ninguém estava morto.
Na casa antiga, até eu fazer anos era uma tradição de há séculos,
E a alegria de todos, e a minha, estava certa com uma religião qualquer.

No TEMPO em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu tinha a grande saúde de não perceber coisa nenhuma,
De ser inteligente para entre a família,
E de não ter as esperanças que os outros tinham por mim.
Quando vim a ter esperanças, já não sabia ter esperanças.
Quando vim a olhar para a vida, perdera o sentido da vida.

Sim, o que fui de suposto a mim-mesmo,
O que fui de coração e parentesco.
O que fui de serões de meia-província,
O que fui de amarem-me e eu ser menino,
O que fui — ai, meu Deus!, o que só hoje sei que fui…
A que distância!…
(Nem o acho…)
O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!

O que eu sou hoje é como a umidade no corredor do fim da casa,
Pondo grelado nas paredes…
O que eu sou hoje (e a casa dos que me amaram treme através das minhas
lágrimas),
O que eu sou hoje é terem vendido a casa,
É terem morrido todos,
É estar eu sobrevivente a mim-mesmo como um fósforo frio…

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos…
Que meu amor, como uma pessoa, esse tempo!
Desejo físico da alma de se encontrar ali outra vez,
Por uma viagem metafísica e carnal,
Com uma dualidade de eu para mim…
Comer o passado como pão de fome, sem tempo de manteiga nos dentes!

Vejo tudo outra vez com uma nitidez que me cega para o que há aqui…
A mesa posta com mais lugares, com melhores desenhos na loiça, com mais       copos,
O aparador com muitas coisas — doces, frutas o resto na sombra debaixo do alçado —,
As tias velhas, os primos diferentes, e tudo era por minha causa,
No tempo em que festejavam o dia dos meus anos…
Pára, meu coração!
Não penses! Deixa o pensar na cabeça!
Ó meu Deus, meu Deus, meu Deus!
Hoje já não faço anos.
Duro.
Somam-se-me dias.
Serei velho quando o for.
Mais nada.
Raiva de não ter trazido o passado roubado na algibeira!…

O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!…

Fuente: www.releituras.com

Ciencia y conciencia