Hoy puede ser un gran día

Tal vez el día del cumpleaños de uno sea una mejor fecha para acometer esos manidos propósitos de año nuevo que el año nuevo estándar. Después de todo, elegir comenzar algo basándote en que la costumbre o la religión dominante en tu país ha decidido que en este o aquel momento hay que poner a cero el calendario, es igualmente arbitrario, y tiene menos relación con uno mismo.

De modo que por enésima vez, he retomado este blog. Volveré a las andadas, aunque probablemente seguiré publicando poco dado que no tengo casi tiempo libre, y que tardo eones en redactar cada entrada. También trataré de diferenciar los contenidos entre éste y los otros sitios donde (tampoco) escribo.

Hoy cumplo 41 años, y pienso disfrutar cada día, de hoy en adelante, porque sé que cada minuto pasado no volverá. Las personas tenemos una tendencia sistemática a olvidar la flecha del tiempo. El tiempo fluye en un sólo sentido, al menos en lo que a nuestra vida atañe y, pese a todos nuestros esfuerzos, desemboca en la muerte, cada vez más próxima. Exceptuando el caso de los creyentes de religiones que prometen una vida mejor tras terminar en ésta, o una vuelta a este mundo en forma de reencarnación, la expectativa de morir se plantea como algo francamente desagradable. Por eso nos esforzamos en pensar lo menos posible en nuestro fin, algo comprensible y hasta saludable, de no ser porque conlleva la asunción de que somos inmortales. Y no, no lo somos.

Tener presente que cada día que se acaba es uno menos tendría que llevarnos a valorar mucho más nuestra vida. No se trata de esforzarse en disfrutar a tope de los placeres de la vida por si se acaba esta misma noche. No, la vida es mucho más que simple placer. Hay que vivirlo todo. Viene en el contrato. Lo bueno, lo malo y lo peor. Mira afuera, donde no está tu dolor. El resto del mundo sigue girando. Si es malo pasarse la vida temiendo el fin, no es mejor pasarla pensando que te sobra el tiempo para hacer aquello que sueñas o anhelas. Así que llenemos los pulmones de optimismo y sigamos adelante. Como me dijo una vez mi amigo Jesús (él sabe quién es), hoy puede ser un gran día.

 

 

Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.

 

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