Mujeres de negro

No deja de sorprendente la capacidad de los seres vivos para interconectarse. Realmente, muy pocos individuos son capaces de hacer algo relevante para el conjunto de sus semejantes de modo totalmente independiente.
Sin embargo, cuando, ya sea para bien o para mal, un grupo se cohesiona en torno a un propósito, se liberan extrañas energías y capacidades que convierten al grupo en una verdadera fuerza de la naturaleza. A menudo estos movimientos son ruidosos y poco reconfortantes: ejércitos, revoluciones armadas, sueños de conquista… Todos estos ejemplos tienen un punto en común sobre el que quiero hacer hincapié hoy: son “cosas de hombres”. De hombres ambiciosos. De hombres violentos. De mujeres, en contadas ocasiones, que piensan y actúan como hombres, movidas por un temperamento simplista y destructor.No seré yo quien haga un alegato feminista aquí. No estoy refiriéndome a una cuestión de género tanto como a una diferencia de talante. A una forma de actuar. Confieso que, como hombre que soy, a menudo me sorprendo de la efectividad y contundencia de las formas sutiles y aparentemente inocuas del proceder típicamente femenino. Es como si actuasen en un nivel superior de conciencia, percibiendo señales donde yo no veo nada, previendo movimientos con estrategia de ajedrecista, detectando el mar de fondo mientras yo lucho contra las olas.Estoy hablando, claro está, de mujeres muy inteligentes. Personas así no habrán más de una o dos por cada cien, y considero ésta una estimación generosa. En esto creo que la naturaleza ha sido igual de tacaña en ambos géneros. No es que haya más hombres estúpidos, es que hacemos más ruido.

Retomando el hilo del post, quiero hablarles de un movimiento que goza de todas mis simpatías. No sé el éxito que pueden llegar a tener, pero en esta vida lo importante no tanto es lo que obtenemos si no lo que luchamos, y como ya he dicho arriba, la capacidad de las mujeres no deja de sorprenderme.

Mujeres de negro trata, nada más y nada menos, que de lograr la paz, por medios pacíficos, en los escenarios de conflicto más crueles de nuestro tiempo: Palestina, Serbia,Colombia… Ni siquiera son una organización; pretenden conformar una red mundial por la paz. Se visten de negro y realizan vigilias silenciosas, como forma de protesta. Simplemente llaman la atención, como si de madres morales de la sociedad se trataran, de las violaciones de los derechos humanos, y de cómo los demás, mirando hacia otro lado, somos culpables de omisión de socorro. Es una tarea poco menos que imposible, pero estoy seguro de que si alguien es capaz de lograrlo, ha de ser una mujer.

Para obtener más información sobre Mujeres De Negro, y sus actividades, visitar http://wib.matriz.net/ y http://www.womeninblack.net

Para ilustrar este post, he querido poner un llamativo vídeo que ha recorrido todas las televisiones. En él, gente del equipo de NegativeSpace, una empresa de documentales, son testigos en el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica, de una espectacular lucha entre una manada de búfalos, unas leonas, y unos cocodrilos. Y es que, en ocasiones, la voluntad de un grupo puede contrarrestar el poder de unos pocos que detentan la violencia.

ACTUALIZACIÓN. (6-10-2007)

Me ha venido a la memoria una mítica canción que viene al pelo a este tema. Se trata de L’estaca, de Lluis Llach:

L’avi Siset em parlava

de bon matí al portal,

mentre el sol esperàvem

i els carros vèiem passar.

Siset, que no veus l’estaca

a on estem tots lligats?

Si no podem desfer-nos-en

mai no podrem caminar!

Si estirem tots ella caurà

i molt de temps no pot durar,

segur que tomba, tomba, tomba,

ben corcada deu ser ja.

Si jo l’estiro fort per aquí

i tu l’estires fort per allà,

segur que tomba, tomba, tomba

i ens podrem alliberar.

Però Siset, fa molt temps ja

les mans se’m van escorxant

i quan la força se me’n va

ella es més forta i més gran.

Ben cert sé que està podrida

i és que, Siset, pesa tant

que a cops la força m’oblida,

torna’m a dir el teu cant

Si estirem tots ella caurà

i molt de temps no pot durar,

segur que tomba, tomba, tomba,

ben corcada deu ser ja.

Si jo l’estiro fort per aquí

i tu l’estires fort per allà,

segur que tomba, tomba, tomba

i ens podrem alliberar.

L’avi Siset ja no diu res,

mal vent que se’l va emportar,

ell qui sap cap a quin indret

i jo a sota el portal.

I, mentre passen els nous vailets,

estiro el coll per cantar

el darrer cant d’en Siset,

el darrer que em va ensenyar.

Si estirem tots ella caurà

i molt de temps no pot durar,

segur que tomba, tomba, tomba,

ben corcada deu ser ja.

Si jo l’estiro fort per aquí

i tu l’estires fort per allà,

segur que tomba, tomba, tomba

i ens podrem alliberar.
La estaca

El abuelo Siset me hablaba,

de buena mañana en el portal,

mientras esperábamos el sol,

y veíamos pasar los carros.

Siset, ¿no ves la estaca

a la que todos estamos atados?

Si no podemos soltarnos,

nunca podremos caminar.

Si estiramos todos, ella caerá,

Y mucho tiempo no puede durar,

Seguro que cae, cae, cae

Bien carcomida debe estar ya.

Si yo estiro fuerte por aquí,

Y tú estiras fuerte por allá,

Seguro que cae, cae, cae

Y nos podremos liberar.

Pero Siset, hace ya mucho tiempo,

Las manos se me van despellejando,

Y cuando las fuerzas se me van,

Ella es más fuerte y más grande.

Sé muy bien que está podrida,

Y es que, Siset, pesa tanto,

Que a veces las fuerzas me olvidan,

Vuelve a decirme tu canto.

Si yo estiro fuerte por aquí,

Y tú estiras fuerte por allá,

Seguro que cae, cae, cae

Y nos podremos liberar.

El abuelo Siset ya no dice nada,

Un mal viento se lo llevó

Él sabrá a qué lugar,

Y yo sigo bajo el portal.

Y mientras pasan los jóvenes,

Estiro el cuello para cantar,

El último canto de Don Siset,

Lo último que me enseñó.

Si estiramos todos, ella caerá,

Y mucho tiempo no puede durar,

Seguro que cae, cae, cae

Bien carcomida debe estar ya.

Si yo estiro fuerte por aquí,

Y tú estiras fuerte por allá,

Seguro que cae, cae, cae

Y nos podremos liberar.

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