Tratamiento Cognitivo Conductual en fibromialgia

Este artículo científico, firmado por Antoni Castel , Marta Salvat , José Sala y Maria Rull, es una de las referencias que empleo en el curso “Hipnosis clínica basada en la evidencia: profundización y desarrollo”. No lo escogí tanto por los resultados del experimento (es solo una prueba piloto) como por la potente metáfora empleada en la condición de hipnosis, y porque el experimento se realizó con pacientes de fibromialgia, una enfermedad de la que todavía sabemos demasiado poco. Que el tratamiento Cognitivo Conductual coadyuvado por hipnosis se muestre efectivo es una buena noticia.

 

 

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO DEL DOLOR Y LA ANSIEDAD EVOCADOS POR PROCEDIMIENTOS MÉDICOS INVASIVOS EN ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA

El dolor en oncología a menudo no procede tanto de la propia enfermedad como de los procedimientos y tratamientos que los médicos se ven obligados a emplear para ayudar al paciente. En el caso de niños, la situación es todavía peor, pues carecen de las habilidades de afrontamiento (conducta de dolor) que los adultos ya han desarrollado.

El trabajo de Carmen Bragado Álvarez y Ana Fernández Marcos, de la UCM, es ya bastante antiguo (se publicó en Psicothema en 1996). Sin embargo, tanto la investigación como la clara explicación del dolor infantil hacen recomendable su lectura para quien esté interesado de forma profesional en la hipnosis y la sugestión aplicadas  al dolor.

Puede descargar el artículo en pdf desde aquí, y también leerlo online en la web de Psicothema: http://www.psicothema.com/english/abstract.asp?id=60

 

Pequeña serenata diurna – Silvio Rodríguez

Vivo en un país libre
Cual solamente puede ser libre
En esta tierra, en este instante
Y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
Que amo y me ama
Sin pedir nada
-o casi nada,
Que no es lo mismo
Pero es igual-.

Y si esto fuera poco,
Tengo mis cantos
Que poco a poco
Muelo y rehago
Habitando el tiempo,
Como le cuadra
A un hombre despierto.
Soy feliz,
Soy un hombre feliz,
Y quiero que me perdonen
Por este día
Los muertos de mi felicidad.

Feliz San Valentín

Solo una reflexión. San Valentín es un camelo, es cierto. Y no es un motivo real para hacer regalos o festejar el amor. Pero tampoco es un pretexto para dejar de hacerlo. Que una fecha señalada no sea más que un montaje de los mercaderes para quedarse con nuestro dinero, que se trate de una tradición absurda ( ¿y cuál no lo es?), no importa.

Lo que importa es que debemos aprovechar cualquier excusa para celebrar la vida, para celebrar el amor. Este viaje solo dura un ratito y nunca sabemos cuándo nos tocará apearnos. Así que carpe diem, que mañana igual es tarde.

My funny Valentine no es una canción especialmente alegre. Menos todavía en la versión de Chet Baker. Pero no puedo resistirme a ponerla. Es en mi opinión tan hermosa, que se ha convertido en la pieza de jazz que más veces he escuchado. Advierto que mi actuación favorita, la de Tokio en 1987, cuando Baker ya estaba bastante afectado por las drogas (apenas le quedaba un año de vida), puede parecer al principio algo rara. Por favor, aguanta los dos minutos y medio que dura la parte cantada, y deja luego que la trompeta de Chet Baker lleve esta melodía más lejos que nadie. Después llegarían otros, Sinatra, Fitzgerald, Davis, gente muy grande que la cantó muy bien. Pero Baker la hizo suya primero.

 

He encontrado la letra excelentemente traducida en el blog Trans (music) lation

“My Funny Valentine” traducida – Chet Baker
(Mi graciosa enamorada)
Mi graciosa enamorada
Dulce [y] cómica enamorada
me haces sonreír de corazón (1)
tus miradas son de risa
no se pueden fotografiar
pero eres mi obra de arte preferida
¿Acaso es tu figura menos griega? (2)
¿Tienes la boca un tanto débil
cuando la abres para hablar?
¿Eres inteligente?
No cambies ni un pelo por mí
no [lo hagas] si te preocupas por mí
Quédate pequeña enamorada, quédate
cada día es el día de los enamorados
Nota del Traductor:
(1) De verdad, de todo corazón.
(2) Greek: griego-a. En este caso equivaldría a lo que solemos decir “chino”, por ejemplo: cuando no entendemos algo, decimos que nos suena a chino.

Fuente: http://www.transmusiclation.com/2012/02/traduccion-my-funny-valentine-chet.html

 

Es posible que esta canción no guste a todo el mundo. Pero es que yo no escribo para todo el mundo.

 

Hoy puede ser un gran día

Tal vez el día del cumpleaños de uno sea una mejor fecha para acometer esos manidos propósitos de año nuevo que el año nuevo estándar. Después de todo, elegir comenzar algo basándote en que la costumbre o la religión dominante en tu país ha decidido que en este o aquel momento hay que poner a cero el calendario, es igualmente arbitrario, y tiene menos relación con uno mismo.

De modo que por enésima vez, he retomado este blog. Volveré a las andadas, aunque probablemente seguiré publicando poco dado que no tengo casi tiempo libre, y que tardo eones en redactar cada entrada. También trataré de diferenciar los contenidos entre éste y los otros sitios donde (tampoco) escribo.

Hoy cumplo 41 años, y pienso disfrutar cada día, de hoy en adelante, porque sé que cada minuto pasado no volverá. Las personas tenemos una tendencia sistemática a olvidar la flecha del tiempo. El tiempo fluye en un sólo sentido, al menos en lo que a nuestra vida atañe y, pese a todos nuestros esfuerzos, desemboca en la muerte, cada vez más próxima. Exceptuando el caso de los creyentes de religiones que prometen una vida mejor tras terminar en ésta, o una vuelta a este mundo en forma de reencarnación, la expectativa de morir se plantea como algo francamente desagradable. Por eso nos esforzamos en pensar lo menos posible en nuestro fin, algo comprensible y hasta saludable, de no ser porque conlleva la asunción de que somos inmortales. Y no, no lo somos.

Tener presente que cada día que se acaba es uno menos tendría que llevarnos a valorar mucho más nuestra vida. No se trata de esforzarse en disfrutar a tope de los placeres de la vida por si se acaba esta misma noche. No, la vida es mucho más que simple placer. Hay que vivirlo todo. Viene en el contrato. Lo bueno, lo malo y lo peor. Mira afuera, donde no está tu dolor. El resto del mundo sigue girando. Si es malo pasarse la vida temiendo el fin, no es mejor pasarla pensando que te sobra el tiempo para hacer aquello que sueñas o anhelas. Así que llenemos los pulmones de optimismo y sigamos adelante. Como me dijo una vez mi amigo Jesús (él sabe quién es), hoy puede ser un gran día.

 

 

Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.

 

Diagnóstico

Hoy propongo un juego. Es muy sencillo. Sólo hay que responder a una preguntita, tras escuchar la siguiente canción:

Espero que hayas escuchado atentamente. La pregunta es ¿Cuántos músicos (contando los coros) tocan en la canción?
¿Y qué tiene esto que ver con la psicología? Nada, pero me sirve como analogía de una situación que se da mucho en la consulta.
Normalmente, cuando la persona llega a la consulta y expone su problema, lo que el terapeuta escucha es lo que metafóricamente podríamos decir “todo el grupo tocando”; un conjunto de conductas, pensamientos y circunstancias, interactuando entre sí. Aunque nos esforzamos por afinar el oído, en ocasiones “no escuchamos a un músico desafinar con claridad”, sino que percibimos una cierta impresión de que “no se saben muy bien la partitura”. Por eso a veces nos mostramos tan reacios a etiquetar el problema. Somos conscientes de que, a efectos de trabajo y también para aclararle las cosas al cliente, es necesario diagnosticar. La persona se tiene que marchar del despacho con un nombre que poner a su problema y, si es posible, con unas pautas de actuación para comenzar a resolver la situación.
Pero cuando etiquetamos, dejamos fuera una gran cantidad de información, y corremos el riesgo de no tomar en cuenta otros factores importantes. Esto me ha sucedido sobre todo con niños. Los padres esperan que les des “el diagnóstico”, que les digas cuál es el problema que tiene su hijo, para poder corregirlo cuanto antes. Pero muchas veces, sin dejar de existir un problema de conducta o una enfermedad orgánica en el chiquillo, es la actitud y el comportamiento de la familia, del entorno, lo que convierte una anécdota, o una característica de personalidad más o menos importante, en un problema.
Por desgracia, los padres no dudarían en darle un riñón a su hijo pero no están tan dispuestos a quitarse una hora de descanso diaria para “acompañar” al niño con los deberes (ya no digo enseñar ni ayudar, pero sí al menos compartir el tiempo), y mucho menos son capaces de, por ejemplo, renunciar a ganar más dinero a cambio de disfrutar los fines de semana en familia.
El mundo es complicado y cada vez lo es más, todos somos conscientes de ello. Pero estamos aferrándonos a objetivos materiales en detrimento de nuestra vida social y afectiva, y eso pasa factura. Y el tiempo perdido no se puede comprar por mucho dinero que tengamos. Ni que decir tiene que la solución de muchos trastornos en niños pasa por el tratamiento previo a los padres, sin menoscabo de actuar sobre las conductas del menor, claro está, pero sin culpar tanto a un individuo, y entendiendo que muchas veces se trata de un problema en la familia, cuyo síntoma es el comportamiento del niño.
Un profesional, escuchando a toda la orquesta tocar, puede encontrar el instrumento que desafina. Pero, ¿y si lo que pasa es que cada miembro está tocando una partitura distinta?

Pd. El juego tiene una pequeña trampa. Mira el vídeo y obtendrás la solución.

Ciencia y conciencia