Primero de noviembre

En nuestra cultura este es un día muy especial. Es cierto que no debería de ser así, y tendríamos que tener presentes en nuestro recuerdo siempre a los seres queridos, a los seres perdidos. Pero los humanos somos como somos: tenemos una enorme tendencia a dejarnos atrapar por el presente, y dejar atrás a los que quedan en el camino. Esto no tiene por qué ser necesariamente malo. En un mundo tan cambiante como éste, nuestro pobre cerebro de mono cazador se adapta como buenamente puede. Y por eso inventamos días, fechas en el calendario que sirven como mojones en la carretera de los años, para ir marcándonos qué recordar. Un día para los niños, un día para los padres, otro para las madres y así hasta llegar a un día para los muertos. Luego nuestro instinto canallesco nos ha llevado a envilecer y devaluar cada celebración convirtiéndola en una excusa para engañar al prójimo y hacerle comprar lo que no necesita. Pero está en nuestra naturaleza. No soy muy partidario de la autorrevelación, pero voy a ceder a la tentación de escribir mi opinión, en una noche como ésta, en la que la gente recorre disfrazada las calles y yo pienso en la muerte. Lo cierto es que la idea de la pérdida, de desprenderse definitivamente, me llena de tristeza. Esta vida que me ha tocado no es ninguna ganga, pero desde luego no me apetece en absoluto abandonarla. Tal vez por eso muchas personas precisan de la idea de que esto no es más que una estación de tránsito, de que después hay algo más (y a ser posible, mejor), de que esto no es todo. Otros, en cambio, tratan de, en un vano intento de perdurar, dejar algún tipo de marca, un leve vestigio al menos, en lo que les rodea. Que su existencia se prolongue más allá de su duración física, a través de sus obras .Las de algunos prevalecen. Otros no son más que polvo en el viento.

Cierro los ojos un sólo instante, y ese instante ha pasado

Todos mis sueños pasan ante mis ojos, una curiosidad.

Polvo en el viento, todo lo que somos es polvo en el viento.

La misma vieja canción, sólo una gota de agua en un océano infinito.

Todo lo que hacemos se desmorona en el suelo, aunque nos neguemos a verlo.

Polvo en el viento, todo lo que somos es polvo en el viento.

No te aferres, nada dura eternamene, excepto la tierra y el cielo.

Se escapa, y todo tu dinero no podrá comprar ni un minuto de más.

I close my eyes, only for a moment, and the moment’s gone

All my dreams, pass before my eyes, a curiosity

Dust in the wind, all they are is dust in the wind

Same old song, just a drop of water in an endless sea

All we do, crumbles to the ground, though we refuse to see

Dust in the wind, All we are is dust in the wind

Don’t hang on, nothing lasts forever but the earth and sky

It slips away, all your money won’t another minute buy

Dust in the wind, All we are is dust in the wind

Bueno, tampoco nos pongamos tremendos. No hay que tomarse la vida demasiado en serio. Total, no vamos a salir vivos de ella…

Para levantar el ánimo:

Deja un comentario