Savant

¿Sabe usted qué es un savant? Tal vez haya oído hablar de ellos en otros términos: idiot savant, genio autista, rain man, …
Un savant es una persona con un diagnóstico de discapacidad intelectual, como por ejemplo autismo (uno de cada diez autistas posee capacidades notables en alguna tarea) o con lesiones en el sistema nervioso central, y que sin embargo, posee capacidades importantes en alguna disciplina, relacionada siempre con la posesión de una memoria prodigiosa. No todos los autistas son savants ni todos los savants son autistas. Tampoco todos son genios. El término Savant Prodigioso está reservado para aquellos individuos cuyas cualidades son asombrosas incluso en personas sin ninguna discapacidad. Mi interés en el fenómeno lo despertó un documental sobre savants emitido en tv, del cual puede ver un extracto en esta dirección (advierto que está en inglés).

Los savants son unos seres maravillosos. Al observar sus fascinantes capacidades, surge la pregunta de si no habrá en todos nosotros ese potencial.
Y es que mucha gente desearía ser un fuera de serie. A pesar de los grandes inconvenientes que acarrea esa condición, de los desequilibrios y problemas que conlleva a todo genio su condición. Y no hablo sólo de los savants, los hombres y mujeres a los que admiramos y ponemos en el trono de la popularidad a menudo acusan grandes carencias en otros aspectos, que les llevan a sentir infelicidad en sus vidas.
Desde pequeñitos se nos educa para admirar al sobresaliente. El súper héroe, el deportista, el artista de cine o tv. En vez de admirar a las personas equilibradas, a las honestas, a aquellos en quien podemos confiar, nos volcamos en ensalzar al distinto, al raro, al que sobresale en una tarea, aunque sea mediocre o incluso nefasto en todas las demás. Los savants son en cierto modo una advertencia. Son como un ejemplo de la naturaleza, recordándonos las enormes capacidades de nuestro cerebro, y las enormes carencias que puede tener, como si quisiese recordarnos que haríamos bien en disfrutar de lo que tenemos, en vez de sufrir por lo que creemos que nos falta.
Mientras los “normales” nos dedicamos a mirar afuera y gastar nuestro tiempo deseando lo que no tenemos, los savants, como verdaderos sabios, se dedican a hacer lo que se les da bien, y a disfrutar con ello.

La imagen pertenece a Urville, una ciudad imaginaria creada hasta el más mínimo detalle en la mente de Gilles Trehin, un chico francés. Puede visitarse en www.urville.com
Para saber más sobre el tema de los savants, recomiendo la web dedicada de la Wisconsin Medical Society. El apartado Profiles contiene las biografías de algunos savants excepcionales, junto con material audiovisual.